Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como dinero

Ella es feliz

Ella es rebelde y misteriosa, moja su cabello en aguas de jardín, llora en silencio, siempre con un violín.. y sabe reír a gritos, como si fuese a morir. Carga entre sus ropas viejas un libro y un reloj; aunque mas bien hace las veces de compasión, le gusta mirar los rostros de la gente al pasar y les devuelve una sonrisa bella, que sólo ella puede dar. Sus ojos verdes hacen creer aún en la esperanza, hacen vibrar en silencio al corazón bondadoso que siempre embarga los ojos de un alma triste. Le gusta jugar con la realidad de un mundo egoísta, soñando diariamente en la paz, el amor y la justicia. Le gustaba compartir lo poco que tiene, porque: ¡la felicidad no es algo que se deba guardar!. Ella es rebelde y misteriosa, le encontrarás bella si la adoptas, la verás imposible si la invocas, y morirá libre, feliz y hermosa. Para ella la Felicidad es: Amar, compartir, aprender, ayudar, y hacer todo aquello que le haga sentir bien, que le da mas vida a su vida. Y ...

El respeto al derecho ajeno...

Estaban los invitados sentados en la mesa degustando una comida selecta y jugosa. Todos bebían vino, champagne y algunos pocos, bebían whisky Irlandés. Y no era para menos, aquella cena reunía a los Politicos mas importantes de la región, que discutían (felizmente) los problemas de la sociedad. Por un momento el mesero se percató que las bebidas se agotaban, por lo tanto, de forma sutil se acercó al comensal y se lo hizo saber. De pronto, aquél Politico haciendo una rabieta, y con cara molesta y tono irónico expresó: -"Señores, me informan que de forma extraña (miró al mesero) el vino y el whisky se terminaron, y digo extraña porque se compraron grandes cantidades del mismo, así que al parecer alguien nos está robando.."- Después de esto, el joven mesero se alejó indignado y volvió a la cocina, mientras la gente de la mesa murmuraba. Después de algunos minutos, el joven regresó cargando una caja y les respondió: -"Señores, para evitar malos entendidos hacia ...

Las 8 Mentiras de mamá...

Esta historia comienza cuando era niño… nací pobre. A menudo no teníamos suficiente qué comer. Cuando teníamos algún alimento, Mamá solía darme su porción de arroz. Mientras pasaba su arroz a mi tazón, solía decir: “Cómete este arroz, hijo, yo no tengo hambre”. Aquella fue la primera mentira de Mamá. Al crecer, Mamá renunció a su tiempo libre para pescar en un río cercano a nuestra casa; ella esperaba que de los peces que pescase, me podría dar proveer de un alimento más nutritivo para mi crecimiento. Una vez, cuando sólo había pescado dos peces, hizo sopa de pescado. Mientras tomaba la sopa, Mamá se sentó a mi lado y comió lo que quedaba en el hueso del pez que me había comido; mi corazón se estremeció al verla. Una vez que le pasé el otro pescado, lo rehusó y dijo: “Cómete el pescado, hijo, a mí en realidad no me gusta el pescado”. Esa fue la segunda mentira de Mamá. Cuando, para poder pagar mi educación, Mamá fue a una fábrica de fósforos para traer a casa algunas cajetillas u...