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Mostrando entradas de agosto, 2011

Esperando la Luz Verde

Fui bajando la velocidad del coche lentamente, la luz ámbar (del semáforo) brillaba frente a mi y dos coches mas, esa luz que cambia pronto y nos incita a acelerar; pero no hacia falta, iba tarde.
Subí el volumen de mi audio y mire a mi alrededor; en la esquina de aquel semáforo nacía una plaza que devoraba la luz del día con las hojas verdes que flotaban sobre las ramas de una decena de pinos y abedules. Descubrí un par de palomas que jugaban a comerse las migajas de pan que dejaba caer un moribundo; y a un costado de ellas sentado sobre un bote de pintura usado y viejo mire a aquel hombre viejo. Tenia su escaso cabello tenido de blanco y vestía un pantalón pequeño que no cubría sus piernas sino a la altura de sus rodillas, sentado en aquel parador de autobús leía atento las letras de una revista vieja y torcida.
De pronto el hombre hizo un gesto de dolor y cayó al suelo de lado, no se encontraba nadie alrededor, el hombre seguía con movimientos rígidos y torpes, intente orillar mi car…

Las 8 Mentiras de mamá...

Esta historia comienza cuando era niño… nací pobre. A menudo no teníamos suficiente qué comer. Cuando teníamos algún alimento, Mamá solía darme su porción de arroz. Mientras pasaba su arroz a mi tazón, solía decir: “Cómete este arroz, hijo, yo no tengo hambre”. Aquella fue la primera mentira de Mamá.
Al crecer, Mamá renunció a su tiempo libre para pescar en un río cercano a nuestra casa; ella esperaba que de los peces que pescase, me podría dar proveer de un alimento más nutritivo para mi crecimiento. Una vez, cuando sólo había pescado dos peces, hizo sopa de pescado. Mientras tomaba la sopa, Mamá se sentó a mi lado y comió lo que quedaba en el hueso del pez que me había comido; mi corazón se estremeció al verla. Una vez que le pasé el otro pescado, lo rehusó y dijo: “Cómete el pescado, hijo, a mí en realidad no me gusta el pescado”. Esa fue la segunda mentira de Mamá.
Cuando, para poder pagar mi educación, Mamá fue a una fábrica de fósforos para traer a casa algunas cajetillas usadas…

Si no, no funciona

entre el mar de café
que inunda mi amanecer,
escribo estas letras
rellenas de insomnio y ganas
de creer.

y la verdad es que no encuentro
ni en las migajas de pan de ayer
ese encuentro misterioso
que dejé olvidado en un sueño de antier

eras bella, brillaba en tus ojos..
esa mirada que siempre tienes al verme cerca
y que cautiva mis besos, mis enojos.

eras limpia y suave de arena con marfil
de ese marfil subastado y dificil de conseguir.

ya despierto y en mis labores al fin,
sigo buscandote cerca, o lejos de aqui.

Jorge Gauna
Escribiendo con la Justa libertad de la Existencia