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Mostrando entradas de octubre, 2017

El olor a café y mis historias

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No es mentira que la inspiración a veces llega en los sueños, otros dicen que simplemente “sucede”; conozco a 2 personas que aseguran haber descubierto su verdadero camino después de un accidente que los puso frente a frente con la muerte. Sea cual sea el caso, la inspiración es algo necesario, infinito e intangible; algo así como la memoria a largo plazo que se divierte ajena a nuestras preocupaciones pero siempre serena y lista para surgir de aquel letargo hermoso llamado conciencia.


Esta noche me inspira el café…
Me inspira ese olor a tostado que muere en las tardes como hoy, que se convierte en paisaje cuando escucho que mi caldera llega a la temperatura y grita ¡puf! ¡Chifla de emoción! Y me habla y me susurra lentamente, como cuándo hierve el agua en la tetera… en silencio pero no callada, porque combinar granos y beber café, es como hacer poesía… beber tu piel. Me inspira y me incita a escribir sobre su vida, disfruta ser la bebida preferida de muchos y también, anhela ser la…

Hueco de vida

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La oscuridad se hizo parte del paisaje.  Y en un segundo llenó uno a uno los ecos de un recuerdo cotidiano que hacía las veces del día a día. La oficina llena de papeletas, los cuadros viejos que algún día fueron nuevos y funcionaron de manera exquisita en el colgado de una pared que guarda cientos de miles de conversaciones comunes. 
Fue el olor a café lo que percibí inmediatamente, un olor intenso a quemado que hacía las veces más de decoración  que de otra cosa, ese olor característico me  hizo comprender dónde estaba, aunque mi cabeza seguía pensando en la pésima decoración de la oficina, como si fuese aquel, el mejor recuerdo en mi memoria trastocada. 
Desperté, pero ahora el silencio se había convertido en un constante ausente, y no pude evitar reprocharme: ¿porqué no tengo sueños profundos? Viví siempre con miedo, reí un poco antes de intentar descifrar la cantidad de gritos que se escuchaban alrededor, pero fue inútil. Recordé que cuando me daban ganas de escribir en mi soled…