Alquimista Virtual

Abro los ojos, desconcertado..
cargo una mirada vaga que sólo mira sin observar,
y aquí sigo sin poderme levantar.

Descubro una luz que se acerca,
mis ojos que tratan de algo enfocar,
un lente y capturo la imagen,
para después volver a caer...


El joven desesperado por no encontrar la cura robó unas cuantas joyas del mercader, tratando de con ellas, conseguir alguien que le indicase el camino hacia el mar escondido, la selva que nadie a visto en medio del desierto.

- ¡corre!, ¡corre!, le gritaban sus queridos al momento de atravesarse entre el gentío, los comensales, la policía y demás... cubierto con un turbante y las sandalias maltrechas corría velozmente como si el tiempo no perdonara, y con lo que llevaba y un poco de suerte, la ilusión de salvarla...

De pronto algo duro como la roca se atravesó en su camino, no hubo forma de esquivarlo y cayó de espaldas contra el suelo... la multitud se amotinó al ver tantas joyas y rubíes esparcidos... mientras el joven lloraba de dolor y al ver su suerte esfumada.

De pronto la mano de un hombre le tocó el brazo al joven, y lo arrastró fuertemente fuera de la multitud, en un abrir y cerrar de ojos áquel joven fue invitado a subir a un artefacto extraño, el joven sin más remedio se trepó... 
- soy un alquimista, ¿me acompañas? - Expresó un viejo.


.. entonces subí a aquel artefacto extraño, parecía una especie de carruaje común y corriente pues el interior lleno de sábanas y trapos era semejante, sin embargo no era tirado por ningún camello o caballo; se movía lentamente empujado por un aparato ruidoso sobre un par de ejes.

Anduvimos mucho tiempo... dormí unas horas y al despertar me di cuenta que no estaba soñando, decidí hablar con el viejo, pero antes de expresar palabra alguna, comentó:

".. soy un Alquimista, ¿sabe lo que significa esa palabra?" 
A lo que simplemente dije "no" con un movimiento de cabeza, y es que todavía no me acostumbraba al viaje por medio de ese artefacto extraño sobre el camino y sentía unos mareos terribles, aún así, recuerdo las palabras de áquel (hasta ese momento) extraño.

El viejo tenía una gran barba y poco cabello, ambos completamente blancos, llevaba puesta una capa parecida a mis harapos sucios, pero hecha de un material que nunca había visto, ceñido con un cinto de 4 hebillas... definitivamente no era de nuestra época.

".. soy viejo, he vivido en muchos lugares y he conocido muchos mundos, la alquimia es mi forma de vida, con ella puedo curar heridas, inventar artefactos y tantas cosas más.." - dijo -

Yo estaba apunto de hablar, cuando aquel extraño levantó su mano, y de una pequeña puertecita que se encontraba tras él, sacó un libro... " no tengo a nadie más y el destino no se equivoca, pronto moriré, (me entregó el libro) y necesito que termines lo que ya he empezado..."

Continuará...

Jorge Gauna
Ideas Arte #SimplesPalabras
Mail: simplespalabrasblog@gmail.com

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